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Argumentos contra las candidaturas ciudadanas

Existe actualmente una propuesta de reforma política que, entre otras medidas, incluye la posibilidad de las candidaturas ciudadanas. Esto ha sido aplaudido por muchos en el sector civil pero, como era de esperarse, muchos diputados y senadores se han pronunciado en contra y se rehúsan a otorgar al pueblo nuestro legítimo derecho democrático de escoger a nuestros gobernantes, sea cual fuere su afiliación o ideología política. Los legisladores sostienen que la posibilidad de que ciudadanos ajenos a los partidos políticos lleguen a puestos de representación pública podría resultar riesgosa y hasta contraproducente para nosotros mismos como sociedad y, como quien dice, ellos “quieren salvarnos de nosotros mismos”.

A continuación cito algunos de esos (seudo)-argumentos con los que más frecuentemente me he encontrado en sus discursos:

1.       Las candidaturas ciudadanas  darían la oportunidad a líderes populistas de obtener el poder.

Difícilmente podríamos encontrar afirmaciones más cínicas que esta. Un claro indicador del menosprecio que tienen ese tipo de políticos de nosotros como ciudadanía, que nos ven como imbéciles incapaces de distinguir el populismo omnipresente en sus campañas proselitistas que es reemplazado por el robo descarado y voraz de los recursos públicos una vez que llegan al poder.

Y si alguno tuviera todavía el descaro de preguntar qué es populismo, entonces les damos algunos ejemplos: la clásica estrategia priista de repartir despensas, gorras, playeras y hasta efectivo durante sus campañas electorales con objeto de comprar el voto de los más pobres; la malsana alianza del PAN con la iglesia católica para aprovecharse de manera vil de las creencias religiosas de los mexicanos; el discurso socialista hueco utilizado por todos los partidos en los que juran llevarán recursos a los más necesitados y al final de cuentas esos recursos se quedan en sus bolsillos. No, definitivamente no existen políticos más populistas que aquellos que forman parte de los partidos políticos.

2.       Las candidaturas ciudadanas abrirían la posibilidad para algunos individuos con un gran poder económico, de lanzar campañas políticas sin límite presupuestal.

Es cierto: Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego, entre otros, tienen el poder económico que les permitiría lanzar campañas políticas y comprar votos a nivel nacional si quisieran conquistar la silla presidencial. ¿Pero con qué objeto lo harían si durante décadas han controlado la política nacional desde una posición mucho más cómoda que la que encontrarían si alguno de ellos fuese presidente de la república? Si fuera cierto que alguno de esos billonarios quisieran postularse para la presidencia, simplemente ya hubieran creado su partido político puesto que no existe nada que se los impida.

En realidad son esos cuantos que poseen el poder económico los que gobiernan este país, y los políticos no son más que empleados que aseguran que sus fortunas sigan creciendo a costa del sudor y la sangre del pueblo. No hay lógica alguna en suponer que aquellos a quienes el sistema actual ha favorecido tanto quisieran alterar el orden actual.

3.       Las candidaturas ciudadanas abrirían la posibilidad a los Narcotraficantes de ganar plazas en el gobierno.

Este seudo-argumento, muy similar al anterior, también demuestra la hipocresía de sus defensores. El pueblo no es tonto, y sabe que el poder de la mafia organizada ha penetrado la estructura partidista. Son muchos los lazos que se cuentan entre gobernantes de todos los niveles administrativos, legisladores, jueces, elementos de seguridad pública y hasta del ejército, con el crimen organizado. ¿O creen que no nos enteramos de lo que hacía Raúl Salinas de Gortari?, ¿O de la complicidad del diputado Julio César Godoy?, ¿recuerdan al General José de Jesús Gutiérrez Rebollo? Y respecto a la policía, creo que son tantos los casos que nunca terminaría si me pusiera a enumerarlos.

No hay peores criminales que los que ya mangonean la política de este país, y que han dejado a 60 millones de personas en la pobreza. Para poder cambiar la situación, los candidatos ciudadanos deberán de ser completamente lo opuesto a los actuales candidatos partidistas; es decir gente HONESTA, CAPAZ y TRABAJADORA. Y deberán demostrar no estar involucrados en ninguna actividad ilícita. Tal vez si se implementara esa regla ahora, no veríamos campañas políticas por un buen rato.

4.       En caso de llegar un presidente independiente a los partidos políticos, este no contará con el apoyo de un congreso partidista, y por lo tanto no podrá llevar a cabo las reformas que requiere el país.

Con este argumento, otra vez de manera descarada, los legisladores nos enseñan lo ruines que son, y lanzan la amenaza de que no respaldarán a un presidente ciudadano, aunque este busque reformas positivas para el país, pues lo único que les interesa es mantener el estatus quo y con ello sus privilegios, los de sus partidos, y los de sus amos en las grandes corporaciones.

Sin embargo sus amenazas son tan sólo superficiales, pues tenemos la convicción de que el cambio no comenzará por un presidente de la república, sino que para ser real necesariamente debe darse de abajo a arriba. Nuestros primeros triunfos serán a nivel municipal, siguiendo con cámaras de diputados locales, gubernaturas y el congreso federal. Para cuando llegue un presidente de la república procedente de una verdadera estructura democrática, éste se encontrará con el soporte de un gran número de ciudadanos representando a la población en todos los niveles de gobierno.

No por nada son los diputados y los senadores los que más se oponen al cambio, y no el presidente de la república; bien saben que la ciudadanía estamos completamente hartos de su incompetencia, su pereza y su corrupción, y son ellos los primeros que caerán cuando se realicen reformas a nuestro podrido sistema político actual.

5.       En caso de aprobarse las candidaturas ciudadanas, se provocaría un caos, pues multitudes de personas que carecen de la preparación y/o de la responsabilidad social, se postularían para ocupar cargos públicos.

A diferencia de muchos de ellos, que son realmente ineptos y corruptos, muchos ciudadanos estamos enterados de que en la mayoría de los países democráticos del mundo están autorizadas las candidaturas independientes, que son consideradas un elemento indispensable de la legislación democrática, y que no han ocasionado caos alguno.

Al aprobarse las candidaturas ciudadanas también se tendría que formular una legislación que señale las condiciones y requisitos que deben darse para que un ciudadano pueda postularse a un cargo público. Por ejemplo, en muchos países para que alguien pueda postularse, este necesita juntar un cierto número de firmas de ciudadanos que lo apoyen, dependiendo de la amplitud de la representación que dicho cargo confiere.

Tal vez los diputados y senadores ponen estos pretextos tan tontos porque, además de que las candidaturas ciudadanas ponen en peligro su privilegio de ganar millones por hacer nada, con el puro hecho de aprobarlo tendrían que trabajar conforme a la normatividad, y bien sabemos que trabajar no es algo que les guste mucho hacer.

Nos resulta obvio pensar que serán muchos los diputados y senadores que se opondrán a las candidaturas ciudadanas, y por ello llamamos a la ciudadanía a estar lista para emprender acciones de resistencia civil que los obliguen a aceptarla, pues ellos están ahí para representar los intereses del pueblo y no sus intereses personales o los de sus partidos, pero como lo sabemos: Para ellos los del pueblo no importamos.

¡Candidaturas ciudadanas YA!

¡Ni PRI, Ni PAN, Ni PRD!

Aportación del Frente Ciudadano Contra la Partidocracia en Salamanca, Gto.

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(Candidaturas Ciudadanas) ¿Y luego qué?

Es cierto, con el puro hecho de que se aprueben las candidaturas ciudadanas no significa que automáticamente todos los problemas de México se resolverán. Simplemente significaría un (aparentemente pequeño) cambio en la constitución que permitiría a cualquier ciudadan@  votar y ser votad@ sin la necesidad de pertenecer o ser postulad@ a través de un partido político.

Sin embargo no debemos menospreciar el potencial que tendría dicho cambio, ya que otorgaría a la población el poder y la libertad de poner al frente de las instituciones  a ciudadan@s, según el criterio de cada comunidad,  en vez de la clase de políticos a los cuales los partidos nos tienen acostumbrados y de los cuales tod@s estamos hart@s.

Pero para que esto funcione; para que l@s candidat@s que salgan del pueblo en realidad nos representen, será indispensable que las comunidades se organicen, se reúnan, dialoguen y se pongan de acuerdo, y decidan por ellas mismas quienes son l@s más apt@s para desempeñar los cargos de representación ciudadana.

Es obvio: un gobierno democrático tan sólo puede surgir de una sociedad democrática, y una sociedad democrática es por naturaleza una sociedad participativa.

La colosal lucha por transformar nuestra sociedad políticamente apática en una sociedad participativa es  nuestra máxima prioridad, y debe batirse paralelamente a nuestro reclamo por que se nos devuelva nuestro legítimo derecho de escoger a nuestr@s gobernantes sin importar si pertenecen o no a un partido político.

Debemos comenzar  a estructurarnos como sociedad, aun cuando los actuales gobernantes no reconozcan la oficialidad de nuestra organización. Empezando por nuestras familias y continuar con nuestr@s vecin@s, llevando a cabo  y participando en juntas de colonos, y nombrando representantes que interactúen con aquellos de otras colonias o barrios para llegar a definir prioridades y acuerdos. De esta manera cuando se presenten elecciones, la sociedad estará preparada para elegir candidat@s con una verdadera base popular que garantice el triunfo en las urnas.

No es lógico que el cambio comience con el triunfo de una candidatura independiente a la Presidencia de la República; y si esto llegara a suceder deberíamos de desconfiar, ya que podría no significar más que una ilusión, una trampa disfrazada de democracia.

El cambio verdadero se dará de abajo a arriba, comenzando con elecciones democráticas en comunidades y  barrios, para continuar con triunfos en juntas locales y ayuntamientos. Posteriormente se conquistarán asambleas y gubernaturas estatales. Y cuando la estructura democrática se haya solidificado esta será incontenible e inevitablemente llegarán las victorias del pueblo a la presidencia y al congreso federal.

El poder político en una democracia descansa sobre cada uno de sus miembros, cuyos votos tienen el mismo valor, sin importar si uno está en la base o en la cima de la estructura gubernamental. Esta es La Pirámide de la Democracia, que debemos empezar a construir si es que queremos llegar algún día a contar con ese sistema de gobierno, en el cual no hay dictadores, ni reyes, ni partidos autoritarios, sino tan sólo el pueblo tiene derecho de gobernar sobre sí mismo.

Nuestro país está en decadencia, y mientras más nos tardemos, más difícil será acercarnos a nuestro ideal.

¡Candidaturas Ciudadanas YA!

¡Ni PRI, Ni PAN, Ni PRD!

Frente Ciudadano contra la Partidocracia

Comunidades vs. Nación

Algunas personas nos han sugerido que en vez de iniciar una convocatoria ciudadana en cada municipio, formemos un solo movimiento nacional, ya que con ello podríamos ensamblar una coalición aparentemente más numerosa, y por tanto, de mayor peso político.

Existen varios motivos por los que creemos que la organización por comunidades es más eficaz:

La primera razón, y quizás la más importante, tiene que ver con el significado de la palabra democracia y su funcionamiento. El ideal democrático consiste en que el pueblo se gobierne a sí mismo, que los ciudadanos asuman su responsabilidad social y que participen, aportando ideas y tomando decisiones que satisfagan las necesidades de sus respectivas comunidades.

Cuando una estructura organizativa y administrativa predeterminada se impone a una comunidad, sus particularidades socioeconómicas y culturales se minimizan en favor de aquella estructura general y de ese modo se cae en una especie de régimen autoritario. Nosotros queremos que cada comunidad se organice por sí misma, que se involucre activamente en las decisiones de su ciudad, que deje atrás el paternalismo de los gobiernos centralizados y, que de manera voluntaria, se forme una federación de células independientes unidas por el mutuo interés en el bien común.

La segunda razón tiene que ver con nuestra convicción de que las acciones para provocar un cambio en el sistema actual lógicamente no vendrán de aquella reducida élite que se ve beneficiada con la situación actual, sino que deben ser impulsadas por la gran mayoría de los mexicanos que vivimos en injusta desventaja. El cambio tiene que ser de abajo hacia arriba. No creemos en el imaginario de que, repentinamente, saldrá un Mesías que, con su pura bondad y buenas intenciones, llevará a nuestro país por el camino de la prosperidad.

Pensamos que para que se dé un verdadero cambio, éste debe de comenzar con nosotros mismos. Ese cambio debe conducir a la toma de conciencia, al reconocimiento de que formamos parte de una sociedad cuyo bienestar repercute directamente sobre nuestra propia calidad de vida. Por esa razón es necesario comenzar por nosotros y nuestras familias, para continuar con nuestra colonia, nuestro barrio, nuestra ciudad y así consecutivamente. Una pirámide con una base firme no corre el riesgo de derrumbarse, a diferencia de otra cuya cima es firme y sus cimientos endebles.

La tercera razón tiene que ver con la practicidad. Queremos que los grupos que se están formando no se disuelvan en la diversión de las redes sociales. Queremos que sean grupos que avancen de las palabras a la acción directa, con protestas, manifestaciones, campañas de concientización, etc. Por ejemplo: a alguien en Tijuana le resultaría difícil estar al tanto de lo que sucede y participar en acciones concretas en Mérida, y viceversa. Antes de cambiar el mundo hay que involucrarnos con nuestra comunidad, en donde tenemos amigos y con la cual estamos familiarizados. Internet es una herramienta increíble, pero también habremos de salir a las calles.

Asimismo, este tipo de organización sirve como medida de prevención. Al tratarse de un organismo ciudadano carente de una dirigencia única, somos un blanco difícil en caso de enfrentarnos a posibles agresiones, represión, censura o amenazas en contra de nuestros integrantes. No olvidemos que nuestras acciones atentan contra un sistema que otorga un generoso botín a gente corrupta que, como es de esperarse, se opondrá al cambio.

Finalmente, si logramos que este movimiento se extienda a cada ciudad del país, este se convertirá automáticamente en un movimiento nacional, con un gran numero de integrantes y un gran peso político, y que podremos coordinar para llevar a cabo acciones comunes por el bienestar de todo nuestro México, al cual queremos tanto y queremos ver unido.

¡Democracia verdadera YA!

¡Ni PRI, Ni PAN, Ni PRD!

¡Candidaturas Ciudadanas Ya!

Frente Ciudadano Contra la Partidocracia en Salamanca, Gto.

¡Candidaturas Ciudadanas YA! (La lógica detrás de nuestra exigencia)

Algunos me han preguntado que por qué, de entre tantísimas exigencias que el pueblo mexicano con todo derecho reclama a nuestros gobernantes, hemos tomado la decisión de dar tanto énfasis a promover la alternativa de las candidaturas ciudadanas.

¿Por qué mejor no el alto a la violencia?

¿Por qué mejor no el final de la corrupción?

¿Por qué mejor no el mejoramiento del sistema educativo?

¿Por qué mejor no la creación de empleos?

etc., etc., etc.

La razón de esto es que para llevar acabo cualquiera de esas medidas se requiere de:

– Un gobierno comprometido con la población

– Un gobierno inteligente y competente

– Un gobierno honesto

– Un gobierno con una verdadera conciencia social

Mientras la mafia de los partidos políticos sea la que impone sus candidatos en los cargos de elección popular, no tendremos gobernantes como los que necesitamos para salir adelante, y por lo tanto, JAMÁS se tomarán las medidas que se requieren para satisfacer las necesidades particulares de nuestras comunidades. Esto se debe a la sencilla razón de que los gobernantes que surgen de los partidos políticos, como siempre nos lo han demostrado, sólo les importa su beneficio personal y el de su partido, en una palabra, les importa un carajo el resto de la sociedad.

Desgraciadamente, después de muchos años de acaparamiento del poder, los partidos políticos no están interesados en el bienestar de la población y esa falta de interés los atrae fácilmente a las redes de corrupción. La propuesta de las candidaturas ciudadanas abre la posibilidad de alejarlos del poder de manera pacífica y democrática, ya que darían la capacidad al pueblo mexicano de postular candidatos fuera de los partidos políticos en las elecciones: Ciudadanos que sobresalgan en sus comunidades por su capacidad, por su fortaleza y sobre todo POR SU HONESTIDAD.

Pero lo primero es lo primero. Y lo primero es presionar a las cámaras de diputados locales y federales, así como a los senadores para que aprueben la iniciativa de ley. Una vez que podamos poner al frente de la sociedad a gente de bien, entonces podremos empezar a tomar con la seriedad que se debe las muchas medidas que necesitamos para comenzar a salir del atolladero.

¡¡Candidaturas Ciudadanas YA!!

¡¡NI PRI, Ni PAN, Ni PRD!!

¡¡Duro contra la Partidocracia!!

Frente Ciudadano Contra la Partidocracia en Salamanca, Gto.